Viernes, 15 Diciembre 2017

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Madelyne Figueroa

Corre con perseverancia tu carrera

Rvda. Madelyne Figueroa Álamo, Pastora Asociada en Capellanía

 

“Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.” Hebreos 12:1 (NVI)

Perseverancia se define como la constancia en la realización de una meta, trabajo o proyecto. En el griego perseverancia es "proskartere" que significa ser fuerte, soportar, permanecer de pie en cualquier circunstancia. Afirman los entrenadores de atletas, que una persona perseverante persigue su objetivo, es dedicada, mantiene su visión y trabaja con constancia.

Cuando profundizamos en el análisis del texto, podemos afirmar que el ejemplo de la perseverancia perfecta es Jesucristo. Como consecuencia directa, los discípulos y discípulas de Jesús reflejamos en nuestro diario vivir nuestro modelo por excelencia. Jesús, nuestro modelo, constantemente nos muestra el camino y vela nuestra trayectoria. Nuestros ojos permanecen en Jesús, quien fue hasta la cruz para otorgarle a la humanidad la salvación y la vida eterna.

En el estadio, los creyentes estamos rodeados por un grupo de mujeres y hombres que permanecen en el Salón de la Fe durante nuestra carrera. Son mujeres y hombres que han completado con excelencia su carrera. Esta excelencia se logra: cuando practicas las disciplinas espirituales diariamente, caminas y vives por fe; sirves con pasión, amor y gozo; oras y proclamas las buenas nuevas de salvación con los que no conocen o se han extraviado en el camino y con gozo permaneces en la carrera.

Jesús te ayuda en el inicio de la carrera, permanece a tu lado durante la carrera y te recibe en la meta. En el camino, los corredores del camino te brindan palabras de ánimo y fortaleza. Cuando las fuerzas disminuyen miramos al Salón de la Fe, donde encontramos los testimonios de los que han completado la carrera. Entre éstos podemos encontrar a Marta y María, quienes recibían a Jesús y a sus discípulos en su casa para cenar y descansar, Febe diaconisa de su iglesia, Rut abandonando su cultura para integrarse al pueblo de Dios, Débora cumpliendo su rol de jueza y muchos más.

¡Cómo olvidar a una niña que nació en Santurce y se crió en San Sebastián! En su hogar conoció la importancia de honrar a Dios y en su participación en diferentes experiencias fortaleció su fe en el Señor; a quien aceptó como su Salvador en el 1979. Desde que aprendió a caminar no ha dejado de correr, ha sido perseverante. Obtuvo un bachillerato en Artes en Educación en la Universidad de Puerto Rico.

En su carrera como laica de la Primera Iglesia Bautista de Carolina trabajó con la Sociedad de Intermedios, en las juntas de Evangelismo y Educación Cristiana y en el programa de Radio Vida “Palabras de aliento para el alma”. En marzo de 1990 comienza como Pastora Asociada. En su carrera de Pastora Asociada participó en el programa de Visitación y Seguimiento, Nuevos Profesantes, Evangelismo, Acción Social, Ministerio de la juventud y Células de oración. Esta mujer continúo cumpliendo el propósito de Dios para su vida y en el 2004 fue nombrada Pastora General de nuestra iglesia.

Hoy celebramos su cumpleaños, damos gracias por tu perseverancia, no ha sido fácil, pero Cristo te ha sostenido. Seguiremos orando por ti y tu amada familia, brindándote palabras de fortaleza, permaneceremos sirviendo en los diferentes ministerios y brindaremos nuestro apoyo.

Te recordamos que hay camino que recorrer. ¡Qué Dios te bendiga Pastora Ceci, felicidades y bendiciones en abundancia de nuestro Padre Celestial!

 

Doraida Rivera

Es Tiempo de Retomar el Altar Familiar!

Doraida Rivera Rivera, Directora de Adoración y Ministerios Musicales

 

Hoy celebramos el Día de la Familia en nuestra iglesia. Es un día muy especial donde se consagran las familias al Señor y en el que se renueva el pacto con Dios de vivir unidos en armonía, en un ambiente donde reine la paz, la comunicación y el apoyo entre unos y otros. Es también la mañana en la que nos comprometemos a mantener el altar familiar, ambiente en donde crecemos espiritualmente como familia funcional y saludable, y donde se logran grandes victorias en nuestra vida. Es el altar familiar donde verdaderamente adoramos a Dios en espíritu y en verdad [Juan 4:24].

Adorar a Dios en familia trae grandes beneficios a nuestra vida y la de nuestros hijos. Es en la adoración a Dios donde está la fuente y los manantiales de agua fresca para nutrir nuestras vidas. Adorar a Dios en familia hace que los miembros de ésta se unan más y al orar unos por los otros sienten el apoyo familiar y se desarrollan unos lazos más estrechos. Es en el altar familiar donde recibimos sabiduría y revelación de la Palabra de Dios de una manera poderosa. Ahí, le demostramos al Señor, por medio de la alabanza y oración, cuánto le amamos y cuánto obedecemos Su Palabra.

En Deuteronomio 6:6-9, el Señor entrega una responsabilidad muy especial a los padres: “Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas. Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano y estarán como frontales entre tus ojos; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas”. Dios no les dice a los padres que deleguen en la iglesia o la escuela la responsabilidad de hablarle a los hijos de Su Palabra. Es enfático en decirnos que lo hagamos en las casas y cuando estemos juntos como familia.

¡Es tiempo de retomar el altar familiar! Es importante aprovechar un momento del día o la semana para reunirse. Canten alabanzas, oren, lean algún libro devocional y escudriñen las Escrituras. Hágalo al nivel de los miembros de su familia. O sea, si tiene niños, permita que ellos canten algún coro que conozcan y si dominan la lectura, permitan que también lea la Biblia. Es importante hacerlos parte de la experiencia devocional. Por otro lado, si tiene adolescentes, bríndeles la oportunidad de abrir sus corazones para que traigan peticiones de oración, lean e interpreten la lectura de la Palabra. Una buena estrategia es utilizar la tecnología, que los muchachos dominan muy bien, para buscar cánticos que adoren a Dios, y por medio de ella, todos puedan alabarle.

Vivimos en tiempos donde hay muchas oportunidades para hacer cosas: estudiar, viajar, comer, jugar, ver películas, asistir a la iglesia, a campamentos, a retiros, compartir con amigos, etc. Mucho de esto lo hacemos en familia, pero de todo, lo que debería ser prioridad es el tiempo devocional familiar, lo cual redunda en grandes satisfacciones para realizar todas las demás tareas. El deseo de Dios es que cada familia disfrute de la armonía y felicidad familiar, y esto sólo se logra si ponemos en práctica obedecer los mandatos del Señor.